"Ahora cuando hablamos de Osamu Tezuka parece como si fuera el mensajero del la paz y el amor y una cosa muy sencilla y, sin embargo, tiene una parte muy oscura que la gente no recuerda", dice el dibujante japonés Atsushi Kaneko (Yamagata, 1966), partícipe del proyecto, en el que quiere dar a conocer esa parte menos angelical.

María Roldán // Tokio, 27 nov (EFE).- La figura de Osamu Tezuka ha vuelto a ser rescatada en una revista mensual nipona que repasa su prolífica obra bajo el trazo de dibujantes contemporáneos, entre los que se han hecho hueco el español Kenny Ruiz y el hispanojaponés Ken Niimura.

Ambos forman parte del elenco de Tezucomi, un tributo al artista japonés, considerado el padre del manga moderno, con motivo del nonagésimo aniversario de su nacimiento (conmemorado el 3 de noviembre), un proyecto ante el que los autores reconocen en una entrevista con Efe haberse sentido honrados y felices, pero también abrumados.

“No creía que nunca tuviera la oportunidad de participar en una revista directamente en Japón”, dice Ruiz (Alicante, 1980), que ha visto algunas de sus obras traducidas en la revista “Euromanga” que el editor francés Frédéric Toutlemonde dirige en el país, pero que nunca había trabajado bajo la batuta de una editorial nipona.

Que dicho trabajo fuera “acompañado del nombre del Dios del manga -en alusión a Tezuka (1928-1989)- era una cosa que ni siquiera se me podía ocurrir y mucho menos tener la libertad creativa” que disfrutó, por lo que la experiencia ha sido “todas las cosas buenas que se te puedan ocurrir, pero también da un montón de miedo”.

El historietista alicantino ha creado una obra derivada de “Boku no Son Goku” (1952-59), la serie que el autor nipón creó inspirada en “Viaje al Oeste”, uno de los grandes clásicos de la literatura china y que también marcó a icónicos autores como Akira Toriyama y su “Dragon Boy” (1983), que sentaría las bases de “Dragon Ball”.

Niimura (Madrid, 1981) escogió por su parte la obra “Black Jack”, creada en la década de los 70, y en la que el hispanonipón vuelve a colaborar con Joe Kelly (“Soy una matagigantes”) para “darle un toque más americano” y mostrar la influencia global de Tezuka.

Si hay algo en lo que coinciden profesionales y aficionados al autor japonés es su inmenso legado. Maestro de maestros, Tezuka dibujó más de 150.000 páginas y de él se dice que trabajó todos los géneros, si no fue pionero. Pasaba de historias infantiles a obras grotescas tomándose unas licencias que hoy parecen inimaginables.

“Si vas a cualquier editor con una sinopsis como las suyas normalmente te las echan abajo (…). Algunas de ellas son para el gran público, pero no tiene miedo de rascar o indagar en partes muy oscuras del ser humano”, opina Niimura.

“Ahora cuando hablamos de Osamu Tezuka parece como si fuera el mensajero del la paz y el amor y una cosa muy sencilla y, sin embargo, tiene una parte muy oscura que la gente no recuerda”, dice el dibujante japonés Atsushi Kaneko (Yamagata, 1966), partícipe del proyecto, en el que quiere dar a conocer esa parte menos angelical.

La estética punk de Kaneko parece perfecta para la obra de su elección, “Dororo” (1967-68), la historia de un samurái errante nacido desmembrado y sin órganos por la decisión de su padre de pactar con 48 “yokai” (criaturas del folclore nipón) para gobernar el mundo, y que tratará de recuperar su cuerpo acabando con ellos.

Tezuka “tiene un estilo tan depurado que puede pasar de una cosa a otra sin que choque”, algo que cualquier otro dibujante no podría, dice Niimura. “Si hoy intentáramos hacer algo así, creo que cualquier editor echaría a correr”, considera Ruiz.

El dibujante español opina que el creador de obras tan recordadas como “Astro Boy”, “Buda” o “Fénix” “no se guardaba nada para dentro” y que todo lo que necesitaba contar “lo sacaba con una honestidad que se percibe en cada trabajo”.

“Hace falta ese tipo de arrojo para que las historias sean tan eternas”, dice el autor de “Dos Espadas”.

Ruiz considera que la industria está hoy más condicionada por la presión del mercado: “en parte los editores se han vuelto más cobardes y nosotros también nos hemos vuelto más conservadores”.

“Tezuka ha escrito todas las posibilidades, todos los géneros (…) y el que en Japón exista esta locura de una entrega semanal de mangas básicamente es porque él lo consiguió. Así que aquí estamos, tenemos que seguir ese ritmo”, considera Kaneko.

Los tres autores coincidieron este lunes en el Instituto Cervantes de Tokio en una conferencia en la que presentaron el segundo volumen de la revista, en el mercado el día 5 de cada mes desde octubre, y hasta el que Ruiz y Niimura han llevado el resultado de la influencia de Tezuka en el lejano Occidente. EFE

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