Nacido en Campanario (Badajoz) en 1900, Núñez Herrera falleció prematuramente a los 35 años y casi toda su obra, salvo su libro "Teoría y realidad de la Semana Santa", dedicado a la de Sevilla, se publicó en periódicos y revistas, unos textos que aún hoy "deslumbran" por su modernidad, según los editores de "Estampas. Literatura y periodismo de vanguardia. Obra Completa", que ha publicado la editorial El Paseo.

Alfredo Valenzuela

Sevilla, 24 nov (EFE).- Antonio Núñez de Herrera es de esos periodistas que reúne la doble condición de “raro” y “olvidado”, aunque fue el primero en emplear la expresión “la poesía de 1927” para referirse a la de la Generación del 27, como reivindica la edición de su Obra Completa que se acaba de publicar en Sevilla.

Nacido en Campanario (Badajoz) en 1900, Núñez Herrera falleció prematuramente a los 35 años y casi toda su obra, salvo su libro “Teoría y realidad de la Semana Santa”, dedicado a la de Sevilla, se publicó en periódicos y revistas, unos textos que aún hoy “deslumbran” por su modernidad, según los editores de “Estampas. Literatura y periodismo de vanguardia. Obra Completa”, que ha publicado la editorial El Paseo.

Este volumen de medio millar de páginas recoge un breve poemario inédito, un álbum fotográfico y todos los textos encontrados en hemerotecas por César Rina y José María Rondón, quienes en su estudio crítico para esta edición destacan la defensa que Núñez de Herrera efectuó de la poesía del 27 en una serie de textos que publicó en el otoño de 1927.

Miembro de la sevillana revista “Mediodía”, Núñez de Herrera publicó el 18 de noviembre de ese mismo año en la prensa una “antología de la poesía moderna”, que los editores de su Obra Completa califican de “temprana y sorprendente” por incluir a Gerardo Diego, García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Alejandro Collantes de Terán, José Moreno Villa, Rogelio Buendía, Rafael Laffón, Ramón de Basterra, Mauricio Bacarisse, Pedro Garfias y Joaquín Romero Murube.

Con esa selección, antes de que acabara el año de 1927, Núñez Herrera escribió que “la poesía española del 1927 no tiene nada de dislocada, ni aún son frecuentes los versos libres, ni mucho menos los desencuadernados al estilo cubista y ultraísta con el que se trató de buscar un revulsivo a la ñoñez cursi, sentimental y sensiblera, que fue el rabo -engalanado de lazos de percalina- que nos dejó el Romanticismo”.

Núñez de Herrera advirtió entonces que la poesía del 27 se distinguía por “una atrevida brillantez en las imágenes, y un rigor una depuración en el adjetivo que escandalizan al lector corriente” y que en muchas ocasiones “emplea la misma adjetivación que se usa en la vida ordinaria, pero cuidadosamente aplicada, con ese carácter intelectual y justo de la poesía de ahora”, es decir que “emplea la palabra en su pureza original”.

César Rina y José María Rondón también vindican el papel de Núñez de Herrera en el grupo literario de la revista “Mediodía”, donde lo consideran injustamente relegado por su muerte prematura y “por la amnesia extendida por la dictadura” sobre “una figura que encarnaba la vanguardia y la heterodoxia a partes iguales”.

El álbum gráfico reunido para esta edición incluye la que posiblemente fuese la última fotografía de Núñez de Herrera, tomada en abril de 1935, tres meses antes de su muerte, en un banquete en la sevillana Venta de los Gatos.

En esa imagen, Núñez Herrera está sentado frente a Federico García Lorca, entre el dibujante y escritor Andrés Martínez de León y Manuel Chaves Nogales, el periodista sevillano que también permaneció el olvido durante decenios y que tras su rescate ha cosechado miles de lectores y numerosas ediciones de sus obras.

Esta “Obra Completa”, además de su “Teoría y realidad de la Semana Santa”, que publicó en 1934 con una visión inaudita de la fiesta religiosa que se lee hoy con la misma sorpresa que entonces, reúne sus “Estampas”, como género periodístico que le fue peculiar, sus “Crónicas, reportajes y entrevistas” y su “Crítica literaria”.

En “Fintas y teoremas” reúne sus “especialísimas especulaciones”, en las que fusiona literatura y periodismo “con un modelo de prosa vanguardista de alto riesgo formal, llena al mismo tiempo de humorismo e ironía y de sociología, política y cultura”, en palabras de David González Romero, director de la editorial El Paseo y artífice de este rescate literario y periodístico. EFE

Dejar respuesta