RPNews // 4 de octubre de 2018. Las condiciones meteorológicas registradas durante el año agrícola han marcado la vendimia 2018, que ha resultado ser una de las más tardías de los últimos años. La pluviometría a lo largo de la campaña 2017/18 en el Marco de Jerez ha superado ampliamente la media histórica, registrándose 630 litros por metro cuadrado en la estación meteorológica del Aeropuerto de Jerez y cantidades muy superiores, incluso de hasta 800 litros, en pagos concretos de la Denominación de Origen. Pero quizás la circunstancia meteorológica más destacable ha sido la inusual distribución que han tenido esas lluvias a lo largo del año. Si lo normal es que las precipitaciones se produzcan mayoritariamente en otoño e invierno, en la pasada campaña casi 400 litros por metro cuadrado, es decir, casi dos tercios del total, se recogieron entre los meses de marzo, abril y mayo. Por otra parte, las temperaturas durante la primera parte del verano han sido inusualmente suaves, con escasos días de levante durante el mes de julio, lo que ha ralentizado la maduración de la uva, cuyo estado fenológico ya venía con un cierto retraso desde la primavera.

Como consecuencia de todas estas circunstancias, la vendimia de la uva palomino no dio comienzo en los pagos del interior hasta el día 23 de agosto, con más de una semana de retraso respecto de la fecha habitual de arranque de la cosecha y hasta tres semanas en comparación con el inicio de la vendimia de 2017. Las actividades de corta y molturación se generalizaron en los lagares inscritos a partir de principios del mes de septiembre, concentrándose el 90% de la producción entre los días 31 de agosto y el 17 de septiembre. A la fecha del presente comunicado –y aunque aún hay algún lagar abierto, con producciones marginales– podemos decir que la vendimia está prácticamente concluida en la Denominación de Origen.

En total han sido 29 instalaciones inscritas en el registro de Bodegas de Elaboración del Consejo Regulador las que han realizado vendimia en 2018, registrándose una producción total de 81,4 millones de kilos de uva. Esta cantidad supone un incremento del 8,58% respecto de la cosecha del año precedente. La graduación media, ligeramente inferior a la del año precedente, ha sido de 11,15º Baumé. En general la uva ha llegado a los lagares en un magnífico estado sanitario y con un alto nivel de calidad, a pesar de las complicadas circunstancias meteorológicas que han rodeado esta campaña

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