Caye Casas y Albert Pintó

  Después de realizar durante aproximadamente diez años, varios cortos como directores y guionistas, Caye Casas y Albert Pintó se lanzan a la realización de su primer largometraje. Y hay que decirlo pronto, salen más que airosos en esta su primera obra de larga duración. El argumento gira en torno a un extraño personaje, que se presenta en una casona aislada de un pueblo donde van a pasar la nochevieja un matrimonio junto con el padre y el hermano del marido. El visitante en cuestión se presenta diciendo que es Dios y que tiene un mensaje para ellos… Hay que señalar inmediatamente que la obra está realizada con gran sentido del humor y que se ve con una sonrisa constante guiada a través de numerosas bromas y chistes, pero que de vez en cuando deja algunas reflexiones más serias que hacen pensar sin perder por ello nunca el sentido del humor. La cinta esta realizada con un ritmo ágil, apostando con descaro por una realización de género, ya sea de terror en algunos momentos con picados inverosímiles y subrayados musicales o de comedia claramente disparatada.

   Pero lo que hace que la película se mantenga fielmente en esa delgada línea entre el humor, el terror y la reflexión, es un magnífico guión que desarrolla con una lógica aplastante, unos diálogos con los que sabe sacar los matices de cada personaje y cada situación. Muchas obras primerizas empiezan con unos buenos planteamientos que luego no saben como terminar, no es este el caso. Es éste excelente guión el que se convierte en la columna vertebral de la película y la lleva con mano firme hasta el final. También hay que destacar a los actores que sacan adelante con gran empeño unos personajes difíciles, dado el contexto que acabamos de explicar. En especial Emilio Gavira en su papel de Dios, actor de larga trayectoria en comedias para televisión en las que sabe sacar partido de su corta estatura, así como en algunas películas de larga duración. Igualmente merece destacarse a Eduardo Antuña con una dilatada experiencia en papeles cómicos para series de TV y en donde le recordamos por su personaje de apoderado en la serie Que fue de Jorge Sanz, de David Trueba. Quizá pondríamos un único pero, y es que al principio de la película hay una secuencia innecesaria para el desarrollo de la trama y que sirve únicamente para presentar a Dios… pero es algo realmente menor y también ayuda a cubrir los escasos noventa minutos que dura la cinta que se hacen extremadamente breves y ligeros.

  En definitiva, una entretenida y recomendable película con unas pequeñas gotas de ironía, a veces un tanto pesimista pero siempre divertida. Estaremos atentos a la obra de esta pareja de directores que no han podido tener un mejor estreno en su primer largo tras la cámara. (7/10)

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